viernes, 13 de enero de 2012
Desde el Fondo del Mar\2.
De lo que se puede tocar
con las manos tenía
casi todo
un séquito de caballeros
confundidos le doraba
la píldora
y hasta los espejos,
corruptos,
le mostraban lo que
ella quería ver
pero la pesadilla
era implacable:
como todas las noches
la pequeña princesa que fué
se le aparecía ni bien
apagaba el velador
y en la oscuridad
más profunda
se le subía encima
le clavaba esa mirada
de dragón
y con su enojo de fuego
la quemaba viva
y mientras ardía
derritiéndose
el grito mudo
le volvía a preguntar
por los sueños perdidos.
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